
Mundialmente conocido como el “Oráculo de Omaha”, nació el 30 de agosto de 1930 en Omaha, Nebraska, Estados Unidos. Es considerado uno de los inversores más exitosos y respetados de la historia, así como un filántropo de referencia global. Como máximo artífice y líder histórico del conglomerado Berkshire Hathaway, transformó una compañía textil en decadencia en uno de los imperios financieros más poderosos del planeta.
Primeros años y precocidad empresarial
Hijo de Leila y Howard Buffett (un corredor de bolsa y congresista estadounidense), Warren mostró una fascinación innata por los números y el dinero desde su infancia. A los seis años ya vendía paquetes de chicles y refrescos de puerta en puerta. A los once, compró sus primeras acciones en la bolsa (Cities Service Preferred), aprendiendo tempranamente sobre la paciencia y las fluctuaciones del mercado. En su adolescencia, gestionó múltiples negocios propios —como la venta de periódicos y la renta de máquinas pinball—, lo que le permitió comprar un terreno agrícola de 40 acres antes de cumplir la mayoría de edad.
Formación y mentores clave
Tras cursar estudios superiores en la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, se graduó en administración de empresas en la Universidad de Nebraska-Lincoln. Más tarde, obtuvo una maestría en economía en la Universidad de Columbia, donde su vida dio un vuelco al conocer a Benjamin Graham, el legendario economista y pionero de la inversión en valor (value investing).
Graham se convirtió en su mentor y principal influencia intelectual, enseñándole conceptos fundamentales como el “margen de seguridad” y la importancia de evaluar una acción como una porción real de un negocio.

Tras trabajar brevemente en la firma de Graham en Nueva York, Buffett regresó a Omaha en 1956 para fundar Buffett Partnership Ltd., una sociedad de inversión que superó de forma consistente al mercado durante más de una década.
La era Berkshire Hathaway y la filosofía de inversión
En 1962, Buffett comenzó a comprar acciones de Berkshire Hathaway, una empresa textil tradicional de Nueva Inglaterra que atravesaba serias dificultades financieras. Tras desacuerdos con la directiva, asumió el control mayoritario en 1965 y despidió a la gerencia original. Aunque el negocio textil original no prosperó, Buffett redirigió los flujos de caja hacia el sector asegurador (adquiriendo aseguradoras como National Indemnity y, posteriormente, el gigante GEICO).
El genio de Buffett radicó en utilizar el float (el dinero en efectivo de las primas de seguros retenidas antes de pagar siniestros) para financiar la adquisición de empresas estables y comprar participaciones en marcas icónicas como Coca-Cola, American Express, Wells Fargo y, en décadas recientes, Apple. Junto a su inseparable socio y vicepresidente, Charlie Munger, consolidó un modelo de negocio descentralizado basado en la confianza mutua, la gestión a largo plazo y la búsqueda de empresas con “ventajas competitivas duraderas” (o fosos económicos).

Legado, estilo de vida y filantropía
A pesar de acumular una de las mayores fortunas del mundo, Buffett ha permanecido fiel a sus raíces: vive en la misma modesta casa de Omaha que compró en 1958 y mantiene un perfil público austero. En 2006, revolucionó la filantropía al anunciar la donación progresiva de la mayor parte de su fortuna a la Fundación Bill y Melinda Gates y a otras fundaciones familiares. En 2010, junto a Bill Gates, creó The Giving Pledge, una iniciativa que incita a los multimillonarios del mundo a donar la mitad o más de sus riquezas a causas benéficas.
Warren Buffett sigue siendo un icono de la integridad corporativa, la sensatez financiera y la claridad de pensamiento a través de sus legendarias cartas anuales a los accionistas de Berkshire Hathaway.
